Hay momentos en los que el fútbol pasa a segundo plano: una vida vale mucho más que tres puntos. Y ayer, el fútbol quedó de lado en La Ciudadela. San Martín estaba perdiendo contra Santamarina y sus chances de lograr el ascenso directo se diluían. Pero, de repente, el poco juego que el equipo mostraba dentro del campo perdió interés. Un momento de tensión e incertidumbre dejó atónita a la multitud.

Iban 3' del complemento cuando Víctor Beraldi fue a disputar una pelota con Cristian Vega. El cordobés ganó la posición pero, cuando estaba por salir rápido de contra, quedó tendido en el césped. Parecía una circunstancia normal del juego, hasta que Beraldi quiso pararse y volvió a desplomarse. Como una pluma. Roberto Guillén y Jorge Zelaya, médicos del plantel "santo", presintieron que algo no estaba bien y salieron disparados desde el banco de suplentes. El vicepresidente "santo", Samuel Semrik, también se metió a la cancha para colaborar. Beraldi no reaccionaba y la desesperación iba en aumento. El silencio se apoderó de todos los presentes en el estadio. En las tribunas, algunos se tomaban la cabeza; otros preferían no mirar. Y no fueron pocos los que pensaron lo peor.

Luego de casi 10 minutos de desesperación y en los que se realizaron las tareas de reanimación, el enganche dejó el campo en camilla y con cuello ortopédico.

De inmediato, Beraldi fue trasladado hacia el hospital Padilla donde lograron estabilizarlo.

"Víctor sufrió una conmoción cerebral producto de un cabezazo que sufrió en la parte de atrás de su cabeza", le confirmó a LA GACETA el doctor Guillén. El volante sufrió pérdida de conocimiento y un cuadro de excitación psicomotríz que complicó más aún las tareas de reanimación. "Fue un momento complicado. El jugador se sobreexcitó, algo normal en este tipo de situaciones, pero por suerte pudimos reanimarlo rápidamente. En un primer momento tuvo un cuadro de amnesia pero ahora está estable. Víctor no recuerda nada de lo que pasó, es normal. Lo importante es que está lúcido. Por suerte fue sólo un susto", añadió.

Preocupados

Luego del partido, Emanuel Loeschbor y Hernán Mattiuzzo pasaron por el hospital, junto a sus respectivas esposas, para ver cómo estaba su compañero. Las caras de preocupación fueron cambiando a medida que las noticias eran alentadoras.

Pasadas las 20, Beraldi fue trasladado hasta un centro radiológico donde le realizaron una tomografía para descartar complicaciones en el cuadro. "Gracias a Dios el estudio salió perfecto. Pero por precaución, Víctor quedará en observación hasta mañana (por hoy)", comentó aliviado Guillén.

Algunos hinchas dejaron de lado la bronca por la derrota y pasaron por el hospital para conocer el estado de salud del cordobés. Esta vez, el fútbol quedó de lado.